FESTIVAL FIN DE CURSO

Bueno, la fiesta llegó a su fin y tod@s lo pasamos genial, grandes y pequeños. Nuestr@s pequeñ@s son verdaderos artistas y nos hicieron disfrutar mucho.
Un saludo especial para l@s alumn@s de sexto que han terminado este año, y suerte en su nueva aventura.
Queríamos agradecer especialmente también a todas las personas que colaboraron con nosotr@s tanto en la elaboración y organización del Festival, como en el montaje, desmontaje y reciclaje de la Cena de Fin de Curso. Juntos es más fácil !!
Por nuestra parte vamos a seguir trabajando para que nuestro colegio y en resumen nuestr@s peques tengan una enseñanza digna y de calidad, para su futuro.
Os recordamos que durante los próximos martes 23, miércoles 24 y jueves 25 en horario de 10:30 a 11:30h y de 17:00 a 18:00h, estaremos en el hall del colegio haciendo reserva de libros, renovación y altas de nuev@s soci@s. Ah! Y entrega de las agendas escolares para alumn@s de primaria, donde la portada es el dibujo de la alumna ganadora del Concurso de Dibujo de este curso.
Os deseamos a todas las familias que paséis un buen verano, que disfrutemos tod@s de nuestr@s hij@s todo lo que podamos, que compartamos todo el tiempo que podamos con ell@s, que juguemos con ell@s, les queramos, les abracemos, les escuchemos, les recordemos cuanto les queremos y se lo demostremos, les respetemos, y les eduquemos en los valores más básicos e importantes, para que sean felices.


Caso real de adicción a internet (www. chaval.es)

   Lucía, una adolescente de doce años de edad narra su historia describiéndose como una “tecnoadicta”. Cuando se le pregunta sobre el motivo para definirse así, asegura que sufre una “dependencia absoluta del uso de Internet tanto en su Smartphone como en su ordenador portátil”. Así narra los hechos cuando le pedimos que, por favor, nos cuente su historia:

   “Siempre he sido muy nerviosa e inquieta. Cuando tenía tan sólo cuatro años, mis padres me dejaban sus móviles para entretenerme en las viajes largos, en las comidas para intentar que comiera rápidamente, en los momentos antes de ir a la cama para que me calmase, todo ello con la finalidad de que estuviera quieta y molestara lo menos posible, ya que mis profesores comentaron a mis padres que, en el futuro, podría ser una niña hiperactiva por la impulsividad que me caracterizaba.

   De este modo, mis padres veían con el uso del móvil que yo estaba entretenida y creyeron que era la mejor forma de educarme. A los siete años y medio, como regalo de cumpleaños, recibí un Smartphone de última generación con acceso a Internet, el cual tenía siempre disponible. Al principio no le prestaba demasiada atención, pero sobre los once años, recuerdo que me lo llevaba al instituto en la mochila y, en el recreo, mis amigas y yo lo usábamos en los baños hasta que la sirena nos alertaba de la vuelta a clase. Era la más popular porque era la única que disponía de un teléfono de última generación.

   Unos meses después, para regalo de reyes, recibí un ordenador portátil rosa precioso, el cual estaba ubicado en el escritorio de mi habitación. Me pasaba las horas sentada enfrente de él, con mi móvil al lado, hasta el punto de que se me olvidaba comer.

   Pasados dos meses dejé de tener contacto con mis amigas del instituto porque los chats de amistad en los que estaba inscrita, cubrían mis necesidades de comunicación. También chateaba con chicos que me gustaban, intercambiábamos fotos, poníamos la web para vernos las caras, etc. Los fines de semana no salía a la calle para nada y si mis amigas venían a buscarme a casa, fingía estar mala para seguir chateando e indagando en Internet. A partir de ahí me quedé sin amigas.

   En segundo de la Educación Secundaria Obligatoria, empecé a faltar a clase porque sentía un deseo incontrolable de conectarme. Cuando mi padre me llevaba al instituto, en lugar de entrar a clase, entraba directamente al baño o me iba a la biblioteca cuando no había nadie vigilando. Mi tutor llamó a mis padres para hablar con ellos, con el fin de comunicarle mis faltas de asistencia, mis malas notas y mi aislamiento social. Mi padrastro y mi madre nunca se habían preocupado en exceso por mí, sólo me compraban cosas para contentarme, pero no sabían nada de mi vida. El orientador del instituto les pidió que me controlaran más, que me retiraran el móvil y el ordenador, dejándomelos sólo los fines de semana y durante un tiempo limitado. Y así lo hicieron.

   Ante eso, sentí muchísima frustración y reaccioné violentamente, pero mi madre siguió “a raja tabla” lo que le habían aconsejado. Así, comencé a robarles dinero para irme por las tardes a una cibercafé, donde una hora de conexión valía un euro con cincuenta céntimos. Llegaba a casa a las dos de la mañana, cuando el establecimiento cerraba y no podía dormir. Necesitaba más. Pasaba silenciosamente a la habitación de mi hermano mayor a cogerle el móvil para seguir conectada.

   Un día tuve que ir al hospital a que me hicieran un análisis de sangre. Había perdido mucho peso, me sentía sin fuerzas, temblaba y sufría cuando no estaba en contacto con Internet y mis chats. Me derivaron a un psiquiatra y me diagnosticaron anorexia y trastorno de la ansiedad. Posteriormente, me llevaron a un psicólogo para que analizara más profundamente que me pasaba y trabajara conmigo. Yo me negué. Mi madre, entre lágrimas gritaba que era una mala madre, que no me había sabido educar, que no tenía ganas de vivir. Así que, al verla así, cedí a asistir al psicólogo. Después de hacerme muchas preguntas, en la siguiente sesión me dijo que padecía “adicción a Internet”. Me explicó en qué consiste, qué causas y consecuencias existen y el posible tratamiento que necesitaría llevar a cabo. Al principio estaba indecisa y ahora estoy trabajando duro para intentar recuperar mi vida”.

Comunidades peligrosas en línea

Una semana más, os ampliamos en "Escuela de Padres" la información sobre los riesgos de las TIC ( Tecnologías de la Información y la Comunicación), en especial, esta semana queremos hacer incapié en la Comunidades peligrosas en línea, como por ejemplo las páginas que fomentan la bulimia, la anorexia o la xenofobia.¿Sabeis que significa Anaymia?. Os invitamos a perder un minuto y solo poner en google "anaymia".


Una setmana més, vos ampliem en "Escuela de Padres" la informació sobre els riscos de les TIC (Tecnologies de la Informació i la Comunicació) , en especial, esta setmana volem recalcar en la Comunitats perilloses en línia, com per exemple les pàgines que fomenten la bulímia, l'anorèxia o la xenofobia.¿Sabeis que significa Anaymia?. Vos invitem a perdre un minut i només posar en google "anaymia"